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Tania Angelats: ‘Carne de cañón’

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Hace unos meses os presentamos a Tania Angelats, una poetisa de Girona que forma parte de la Red Internacional de Escritores por la Tierra (RIET) y que se autodefine como “cuerda alocada y una romántica empedernida”. En su momento os dimos la oportunidad de leer dos poesías de esta autora que derrocha fuerza y pasión a través de su pluma. Hoy recuperamos otro de sus poemas, que lleva por título ‘Carne de cañón’ y que podemos encontrar en ‘Oxígeno’, el primer libro de Angelats que desde aquí os recomendamos encarecidamente.

‘Carne de cañón’

 

Reivindico la esencia del siglo diecinueve

Cuando el amor certero era búsqueda constante.

Hoy el Romanticismo se conmueve,

Anhelando hombre y mujer consonante.

Pasaron siglos y se perdieron las formas,

Nadie se esfuerza, el mundo se conforma.

¿Para qué complicarse si la simpleza abunda?

Muerte al esmero en cero coma.

Se extinguió la figura del conquistador,

El seductor que plasmaba distinción,

Aquel caballero, fiel trovador

Que su presencia segregaba adicción.

Existía el compromiso legítimo,

La sinceridad sin límites,

Privacidad por lo íntimo

Y complacencia por lo cortés.

Siglo veintiuno, lo superficial es dominador,

Se antepone el físico a la razón.

No importa el nombre, sí la talla del sujetador

Y no precisamente para tocar el corazón.

Sus intenciones son más que predecibles,

Ni si quiera emplean el disimulo,

Acostumbran a venderse irresistibles,

Dicen lo que sea para tocarte el culo.

No os indignéis si generalizo

Que algún hombre queda, lo garantizo

Solo que yace sucumbido o está cogido,

Pero parte de culpa la tienen Ellas, tranquilos.

¡Frívolas mujeres sin destreza!

Por ellas mi reputación está en decadencia

Lidian mis valores con su torpeza,

Se cuestiona mi dignidad, por su inconciencia.

¡No pueden seguir de esta manera!

Se prestan ligeras y por inercia

Trafican besos sabor a indecencia,

Su actitud me sentencia a cadena perpetua.

Y es que no hay mayor demencia

Que inducir al amor con tal desconsideración,

Gracias a vuestra impertinencia

No soy más que carne de cañón.

Mis ganas e ilusión se tambalean,

Flaquea confianza y decisión

Mis esperanzas con el hoy se pelean

De dejar pasar el tiempo, será cuestión.

Tania Angelats

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