Red Internacional de Escritores por la Tierra (RIET)

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Raúl de Tapia: ’200 años con el monstruo’

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Raúl de Tapia es biólogo, director de la Fundación Tormes-EB y miembro de la Red Internacional de Escritores por la Tierra (RIET). También es un colaborador habitual del programa ‘El bosque habitado’ de Radio 3 bajo el seudónimo de Raúl Alcanduerca. Una de sus últimas intervenciones en este programa radiofónico (al que hemos galardonado con un Premi Ones Mediterrània) se titula ‘200 años con el monstruo’. Si queréis leer más intervenciones de otros autores, lo podéis hacer en la página de Facebook de ‘El bosque habitado’, aunque nosotros lo que realmente os recomendamos es que escuchéis el programa atentamente.

’200 años con el monstruo’

Desde que aprendió a leer, Mary Shelley guardaba margaritas bajo la portada de los libros. La rigidez de las tapas ayudaba a un prensado natural de aquella flor de flores. Con tacto y paciencia peinaba cada uno de los falsos pétalos blancos. Cada uno de ellos era una flor ligulada que extendía para conservar su textura. En el centro, una yema florida se adhería al papel para recorrer los años en silencio. Pasado el tiempo, al encontrarlas, revivía el instante de la recolección, la luz de la primavera, los olores de la ribera donde se tumbaba para ser ella.

La noche del año sin verano, las margaritas eran los únicos soles de aquella penumbra constante. Los días pasaban sin que el olvidado astro agradara un rato la opacidad de los sentimientos. Únicamente los soles que guardaba prensados, las Bellis perennis, provocaban un sutil esbozo de sonrisa. La oscuridad era un monstruo omnívoro, que se le antojaba hecho de la maldad de todos los hombres. Lo vio en sueños como un nuevo Prometeo, cosido de miserias. Despertó exaltada y empezó a escribir para ahuyentar al monstruo, al que trataba de conquistar con regalos de margaritas a la orilla de su río. Pero la bestia era más fuerte, la noche más profunda y cuando aquel desecho humano no recibió más presentes, lanzó a Mary al agua, que se fue hundiendo en las negruras del tintero.

Nunca supo porqué apareció su Frankestein en la Villa Diodati. Fue una noche de 1816 encerrada con Lord Byron y William Polidori bajo un tormenta interminable. Ninguno era consciente de que aquel clima tenebroso nacía a miles de kilométros de distancia. La erupción del volcán Tambora en las Indias Neerlandesas, arrojaba miles de toneladas del polvo al cielo y sumió a Europa en un invierno climático.

El corazón de Mary nunca volvió a ser el mismo, saltó desde la infancia a la vida real con unas margaritas en las manos.

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Raúl de Tapia

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