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Noticias mensuales: febrero 2020

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“Tinta, palabra y papel”, voces de poetas y escritores

Nueva antología de escritores de habla hispana que incluye poesía y narrativa

“Tinta, palabra y papel”, de la Editorial ‘La Hora del Cuento’ es la nueva antología de 2019 que reúne obras poéticas y narrativas de 2019, escritas por autores de habla hispana, incluyendo varios miembros de la RIET. El contenido de esta antología poético-narrativa es una selección delicada de obras que invitan al lector a adentrarse en mundos ficcionados y reales.

Estas obras de escritores de distintas geografías invitan a la lectura y a inmiscuirse en un universo único que tan solo ellos pueden generar y transmitir. Las voces de los poetas y escritores aquí plasmadas conllevan talento, magia y el oficio de escribir. Se trata de hombres y mujeres que en conjunto comparten sus textos para llevar de la mano al lector y transmitirle vivencias narrativas y poéticas en las cuales abundan ricos personajes, recuerdos, nostalgias, alegrías, amor, esperanza y un sinfín de sensaciones y emociones entremezcladas. Esta antología es una promesa de buena lectura. Esperemos que la disfruten.

 

Portada libro

Portada del libro “Tinta, Palabra y Papel”

 

Los autores participantes son:  Gerardo Álvarez Benavente (Montevideo, Uruguay), Damián Jerónimo Andreñuk (La Plata, Buenos Aires, Argentina), Oscar Antonio Ávila  Cueto (San Carlos de Bariloche, Río Negro, Argentina), Romina Soledad Bada (Río Cuarto, Córdoba, Argentina, y miembro de la RIET), Horacio Barrouméres (Buenos Aires, Argentina), Ana Cáceres Costa (Montevideo, Uruguay), Marcelo Corzo (Santa Fe, Argentina), Javier Dicenso (San Pedro, Buenos Aires, Argentina), Leiden Roberta Fontantini (La Paz, Entre Ríos, Argentina), Ricardo Alberto Giallorenzi (San Pedro, Buenos Aires, Argentina), Gabriela Ileana Jornet (Córdoba, Argentina), Verónica Licardi (Bell Ville, Córdoba, Argentina), Liliana Maddalena (Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Argentina), Emila Esther Molina (Cordoba, Argentina), Julio A. Nuñez Meléndez (Puerto Rico), Liliana Sandoval (Claypole, Buenos Aires, Argentina), Laura Santestevan Bellomo (Canelones, Uruguay), Elsa Viña Guillém (Montevideo, Uruguay) Claudia Wegher (San José, Entre Ríos, Argentina).

Ética de la razón

Los factores ideológicos que hoy producen los peores venenos al ejercicio de los derechos humanos son el prejuicio y la discriminación

Somos todos hijos de la lotería biológica. Cualquiera de nosotros podría haber nacido en Afganistán, donde la población civil es bombardeada por drones made in USA; o en África, donde los somalíes mueren de hambre; o tal vez en Haití, donde la miseria predomina. Somos apenas un soplo divino en esta breve vida que tenemos. Todo tiene un comienzo, un medio y un final. Todos habremos de morir. Y sin embargo alimentamos preconcepto, discriminación, resentimiento…

Al salir de mis cuatro años en la prisión, muchos me preguntaban si yo alimentaba odio a los torturadores. Respondía que al principio sí, pero luego me curé, al descubrir, no tanto por virtud sino por comodidad que el odio destruye solamente al que odia. El odio es un veneno que se bebe esperando que el otro muera. Gracias a la meditación conseguí armonía en mi interior.

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El gran problema es que el sistema consumista y hedonista se impregna en nuestra alma. Cuando veo ciertos programas de televisión o videos, pienso que el movimiento feminista tendrá mucho aún que luchar porque exhiben el ninguneo total de la mujer. Mientras niños y jóvenes vean a la mujer como subalterna al hombre, no habrá comisarias policiales suficientes para combatir la violencia doméstica.

Formo parte del consejo del Instituto Alana que defiende una reivindicación importante: prohibir que cualquier niño o niña trabaje en publicidad (como ya se hace en muchos países capitalistas ricos –aunque en el Brasil no se habla nada de esto-), ni que haya publicidad dirigida al público infantil. Muchas golosinas enferman nuestros niños por contener sustancias químicamente letales. Ya no causa sorpresa cuando suceden distintos tipos de cáncer, obesidad precoz, desórdenes en las funciones endocrinológicas.

Cada vez que visito una escuela hago dos preguntas: ¿Cómo es la clase de educación nutricional? Siempre hay cierto espanto porque en realidad no existen. Los niños comen en la merienda escolar la misma porquería que vende en la calle en los puestos de venta informal. Por eso hay tantos niños con sobrepeso no solo por ingerir mucho azúcar y grasa saturada, sino también por no jugar en las calles y no hacer deporte. Crece el sedentarismo. La generación de la silla se queda sentada frente al celular, a la TV y al Internet.

Seguidamente pregunto cómo es la clase de educación sexual. Los maestros aclaran, pero yo respondo: no, eso que ustedes describen es clase de higiene corporal para prevenir enfermedades por transmisión sexual. En ningún momento utilizaron dos palabritas claves para toda buena clase de educación sexual: amor y afecto.

Hoy, la nueva generación tiene sexo sin preguntar el nombre del otro. Un muchacho que alardeaba de encamarse con muchas muchachas, le dijo a su familia en la mesa del almuerzo: “les guste o no, les comunico que voy a ser padre”. Uno de los hermanos ironizó: “¿Y tienes idea de quién puede ser la madre?” Es una generación que aún no llegó a la margen socrática de la ética. Es por eso que no se levanta para dar el asiento a una persona mayor en el transporte público.

Mi generación que tenía 20 años en la década de los 60, tenía principios éticos basados en la noción de pecado. La religiosidad nos infundía ética. Eso se acabó. ¿Hoy quién conoce un joven de 15 años preocupado con el pecado? Puede haber una excepción. Pero no llegamos aún a la propuesta de Sócrates para quién la ética tiene que estar basada en la razón y no en oráculos divinos.

La ética debería ser una asignatura transversal en todas las escuelas. Es espantoso constatar que hay facultades de medicina en las cuales la ética no figura como asignatura prioritaria. Muchos juzgan que la corrupción se resume en embolsar dinero público. Ignoran que tener como meta el enriquecimiento personal de espalda a los derechos y las necesidades de la comunidad es tan grave como robar. Es reforzar los valores de una sociedad fundada en la competitividad y no en la solidaridad.

 

Frei Betto

Teólogo de la liberación

Miembro de la Red Internacional de Escritores por la Tierra

Tarragona se une para reclamar más seguridad a la química

Ciudad e Industria no son las mismas después de una manifestación masiva, con más de 2.500 participantes

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Tarragona e la industria química no son hoy lo que eran ayer. La relación entre sociedad y empresas químicas se rompió el pasado 14 de enero, después de la explosión de IQOXE, la cual terminó con la vida de tres personas, dejó varios heridos y ocasionó graves daños en viviendas y comercios.

Ayer se cambiaron los papeles. Trabajadores y trabajadoras, junto con la ciudadanía, levantaron la voz unidas para decir BASTA. En la manifestación se congregaron entidades, vecinos y vecinas, sindicatos y gran parte de la sociedad para reclamar más seguridad en la química, más información y más coordinación, siendo finalmente más de 1.500 personas. Porqué esta causa, es cosa de todas.

Un mes después seguimos sin respuestas. Se desconoce el motivo de la explosión, ningún cargo empresarial ni político ha asumido responsabilidades y ningún plan ha sido modificado. Y la gente no puede esperar más, y así lo demostró ayer.

Después de una jornada de huelga en la industria petroquímica con un 100% de seguimiento, según los sindicatos CCOO y UGT, el resto del Camp de Tarragona y una gran presencia de los barrios de Ponent y la Canonja, se unieron en una manifestación multitudinaria. La concentración empezó en Torreforta, donde se reunieron más de 500 personas y se hizo un minuto de silencio en memoria del vecino fallecido por culpa de la explosión. Alrededor de las 18:30 h, esta columna inició su camino hacia la Plaça Imperial Tàrraco.

Al llegar al punto de encuentro, representantes de las entidades organizadoras se dirigieron a las oficinas de la AEQT (Asociación de Empresas Químicas de Tarragona) para entregar el manifiesto oficial. En ese momento, el único trabajador que atendió a los representantes fue el recepcionista. Después de este gesto, se iniciaba la manifestación conjunta, con más de 2.500 personas.

La marcha subió por la Rambla Nova, desde la Plaça Imperial Tàrraco, llenando cada rincón, hasta llegar delante de la Delegación de la Generalitat donde se aturó para leer el manifiesto conjunto. El recorrido estuvo acompañado de canticos como “La precariedad mara”, “Los barrios estamos presentes” o “¿Dónde está la sirena?

Con la calle Sant Francesc llena de arriba abajo, la periodista Laura Casas y el periodista Carles Cortés procedieron a la lectura del manifiesto. Un discurso que condenó los hechos sucedidos y que exigía su investigación, la mejora de las condiciones de seguridad y la necesaria modificación de los protocoles de comunicación y actuación vigentes, los cuales demostraron ser ineficaces el día de la explosión.

Personalmente, consideré importante destacar la enorme presencia y la gran lucha de los barrios de Bonavista y Torreforta, y reivindicar la injusta situación que algunas personas viven aún hoy, por culpa de la explosión. También era necesario poner énfasis en la unión que suponía la concentración: “Por primera vez, sindicatos, vecinos y vecinas y entidades estamos juntos en la calle. Porqué esto nos afecta a todos y todas”. Y es que después de esta jornada histórica, Tarragona no es la misma. Ya no es tiempo de palabras, necesitamos hechos.

Recalcamos también que la manifestación estuvo organizada por la Coordinadora de Entidades de Tarragona (CET), formada por más de 100 entidades, incluyendo casi 20 asociaciones de vecinos, la Fundación Mare Terra, las Federaciones de Asociaciones de Vecinos de Tarragona, Segle XXI, Llevant y Amposta y Tortosa, junto con los sindicatos CCOO y UGT; i con la colaboración de los ayuntamientos de Tarragona, Vila-Seca, Constantí, la Canonja, la Pobla de Mafumet i Perafort.

Ángel Juárez

Presidente de la Fundació Mare Terra Mediterrània, de  la Coordinadora d’Entitats de Tarragona y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra

31 días sin respuestas

Han pasado 31 días, 744 horas y 44640 de la explosión de la petroquímica IQOXE, y seguimos sin respuestas, sin soluciones, sin asumir responsabilidades. Lo único que mantenemos es el miedo. El Camp de Tarragona sigue atemorizado, ¿a qué están esperando para actuar?

La salud no es un tema que pueda esperar, no se puede dejar para “cuando vaya bien”. Porqué la salud significa vida. Nuestro derecho fundamental de vivir, y hacerlo dignamente, debe ser un tema prioritario en la agenda de todo político, sea cual sea su índole.

Fachada pisos afectados por la explosión

Pisos afectados en Torreforta | EFE

Ya ha pasado un mes, y mientras escribo estas líneas, hay más de 200 personas afectadas por la explosión, con sus viviendas o negocios dañados; y cientos más con cuadros de ansiedad o angustia. Personas jubiladas, con una economía reducida, sin una pensión digna, con cartones en las ventanas de su casa, esperando aún que les pongan los cristales. Esta es la triste, pero real situación. ¿Qué culpa tienen estas personas que nada tienen que ver con la química? Simplemente viven en una ciudad llamada “Tarragona”.

Es difícil para mí calificar estos hechos. Solo puedo pensar en la inconsciencia y la insensibilidad de los encargados de solucionar esto. Los daños colaterales, la situación de estas personas, deberían haberse solucionado durante las 24 horas después de la explosión, y sin insultar llevando un perito en sus casas o negocios.

Algunos creen que Tarragona vuelve a florecer. ¿Qué veo yo? No veo florecer flores, sino oportunistas. Personas que nunca habían reivindicado un estudio sobre la calidad del aire, que veían correcto el PLAEQSCAT y que consideraban que las medidas ambientales llevadas a cabo eran satisfactorias. Estas personas, a día de hoy, intentan hacerse con la lucha que nosotros hemos estado llevando a cabo durante años, aprovechándose de la grave situación.

En este mismo momento, la CET (Coordinadora d’Entitats de Tarragona) y la Fundación Mare Terra Mediterrània, aún no se han reunido con las autoridades competentes para reformar los planes en caso de accidente o emergencia, como por ejemplo el PLAEQSCAT, los cuales demostraron ser ineficientes el pasado 14 de enero. Nosotros les hemos mostrado repetidas veces nuestra predisposición a encontrarnos. Entonces, ¿de verdad quieren solucionar algo?

Aun así, debemos reconocer la pequeña pero positiva parte de lo sucedido. La lucha empieza a dar algunos frutos. Personalmente, me alegro de que en los presupuestos de este año se destinen 200.000€ para un estudio de la calidad del aire. Es importante recalcar que será la primera vez que nuestro Ayuntamiento será responsable de los medidores del aire y, por lo tanto, también de los resultados. Un concepto muy distinto de lo conocido hasta ahora.

De todas formas, esto es solo una gota de agua en un gran vaso. El resto está por llenar.  En este momento, se han producido 0 dimisiones y 0 disculpas. Nadie, absolutamente nadie, ha demostrado la suficiente madurez o moral para asumir responsabilidades. ¿Sorprendidos? Ya no, pero si decepcionados. Todo se ha quedado en promesas y palabras, promesas y palabras, más promesas y más palabras…

Los cambios que necesitamos y exigimos deben ser drásticos para que la ciudadanía recupere la confianza y podamos vivir tranquilos de nuevo. Políticos y empresarios, ya no es tiempo de palabras, necesitamos hechos, y lucharemos por ellos en las calles de nuestra ciudad. Os animo a todos y todas a vernos el 19 de febrero, porqué 31 días, 744 horas, 44640 minutos después, nada se ha resuelto, nada ha mejorado, nada ha cambiado.

 

Ángel Juárez

Presidente de la Fundació Mare Terra Mediterrània, de  la Coordinadora d’Entitats de Tarragona y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra

Petróleo detrás de casa

Cerca de mi casa, en la misma Barcelona, se ha descubierto ¡petróleo! En una de las obras en mi barrio han brotado pequeños regueros negros y aceitosos que, efectivamente, demuestran la existencia de petróleo.

De momento muy poca gente lo sabe, aunque me consta que algunos jubilados lo sospechan. Yo lo descubrí por la noche, sacando a pasear a la perra. Junto a las excavadoras y grúas vi a un grupo de personas todas vestidas con monos blancos.

Molino con sombra en el agua

No quiero ser alarmista, pero he conseguido informes de la compañía extractora donde dicen que el petróleo es de buena calidad y fácil de extraer. También explican que el 80% de mi barrio y el 50% del barrio colindante van a ser desalojados, y argumentan que “por interés general, en un momento de crisis energética, la ciudadanía entenderá perfectamente que desalojemos a 150.000 familias y se cierren tres hospitales y 26 escuelas e institutos”. Añaden que “será importante prever todas las consecuencias ambientales que supondrá la extracción del petróleo, pero se dispone de las técnicas más avanzadas y sostenibles…”.

Y así empezó un artículo mío de enero del 2010 con el que quería advertir sobre la injusticia de los avances de las petroleras en países del Sur, sostenidas con la excusa de generar empleo y riqueza. Con esos mismos pretextos, nuestro mundo rural es el patio trasero, donde se ubican las centrales nucleares, los vertederos, los polígonos petroquímicos…

Diez años después retomo dicho escrito -lo que ahora se llamaría un ‘fake’- para advertir de que el acoso al medio rural sigue más vivo que nunca. Tanto se han repetido los mensajes de la “España Vacía” que parece que cualquier cosa es válida para volver a rellenarla. El crecimiento de las macrogranjas de cerdos da buena cuenta de ello.

Poca población y zonas empobrecidas -aunque ricas en recursos- son los ingredientes perfectos para la implementación de proyectos con muy pocos beneficiarios. Y eso ocurrió también hace diez años con el ‘boom’ de parques eólicos en nuestro territorio, y está ocurriendo de nuevo. Las grandes compañías energéticas y sus comisionistas andan localizando terrenos para nuevos parques eólicos, varios de ellos en el altiplano de La Segarra.

Es evidente que debemos transitar a nuevas fórmulas de generación de energía, dejando atrás las fósiles y aprovechando recursos limpios como el viento, pero no podemos replicar las fórmulas actuales, centralizadas, privatizadas y en manos de los oligopolios energéticos. En Europa, y también en Catalunya, como el proyecto ‘Viure de l’Aire en Pujalt’, son muchos los ejemplos de aerogeneradores gestionados por la población, con fórmulas verdaderamente democráticas donde los beneficios son transparentes y socializados, y donde el propio territorio tiene conocimiento, mesura y amor para compatibilizar molinos con naturaleza.

Presión a las administraciones y contraproponer estos modelos de propiedad compartida puede ser la mejor manera de evitar una nueva invasión rural cuyo color, aunque la llamen verde, es el negro capitalista.

Gustavo Duch

Miembro de la RIET
Escritor
Texto publicado en El Periódico de Catalunya, el 31/01/20