Red Internacional de Escritores por la Tierra (RIET)

Únete a Nosotros - Adhesiones!

General


La RIET ha realizado 7 encuentros en diferentes países y ya somos más de 800 miembros en todo el mundo. ¡Únete a nosotros!

Aprender a pensar

coleOKNuestra mirada está impregnada de prejuicios. Una de las miopías habituales es considerar a los niños como ignorantes. Nosotros, los adultos, sabemos; los niños no saben.

El educador y científico Glenn Doman se planteó la pregunta: ¿En qué fase de la vida aprendemos las cosas más importantes que sabemos? Las cosas más importantes que sabemos todos son: hablar, andar, moverse, distinguir olores, colores, factores que representan peligro, diferentes sabores, etc. ¿Cuándo aprendemos todo eso? Un 90% de todo cuanto es importante para hacer de nosotros seres humanos lo aprendemos entre 0 y 6 años, período que Doman considera “la edad del genio”.

Sucede que la educación fundamental se realiza en esa edad. Nacemos con 86 mil millones de neuronas en nuestro cerebro. Las sinapsis, las conexiones cerebrales, se dan de manera acelerada en los primeros años de la vida.

Glenn Doman trató a niños con deformaciones esqueléticas incorregibles, incluso con cerebro dañado. Hoy son adultos que hablan diversos idiomas, dominan la música, la computación, etc. Son personas felices, con una buena autoestima. Al conocer en Japón a un profesor que adoptó su método, fue recibido por una orquesta de niños; todos tocaban el violín. La más vieja tenía 4 años.

Doman enseña en sus libros cómo se enseña a un niño, de 3 o 4 años, a aprender un instrumento musical o autoalfabetizarse sin asistir a ningún curso específico de alfabetización. Eso también sucedió en mi familia. Tengo un sobrino–nieto alfabetizado mediante fichas. Su madre le leía historias infantiles y luego él hacía fichas de palabras y las repetía; y de repente el niño comenzó a leer antes de ir a la escuela.

Si me preguntasen: ¿para mejorar al Brasil, qué reformas se necesitaría hacer? Yo diría: una objetiva y otra subjetiva. La objetiva es la reforma agraria. Brasil y Argentina son los únicos países de las tres Américas que nunca conocieron una reforma agraria. Lo curioso es que somos el único país de las Américas con una superficie cultivable de 600 millones de hectáreas y con un enorme potencial de producción extractiva, como es el caso de la Amazonía. Ningún otro país del continente iguala al nuestro en posibilidad productiva.

La reforma subjetiva sería la de la educación. Todo el potencial de nuestra vida depende de la educación recibida. La educación en el Brasil nunca fue suficientemente valorada. Y sufrió un trauma durante la dictadura militar, al adoptar el método usamericano de no calificar los contenidos sino la cantidad.

Sobre todo suprimió del currículo disciplinas que nos ayudan a pensar, como filosofía y sociología, reintroducidas ahora en algunas escuelas de enseñanza media. Durante décadas estuvieron prohibidas, tanto así que en Belo Horizonte un profesor, los sábados, decidió por su propia cuenta dar clase de filosofía a los alumnos interesados. Fue tal el éxito, que la escuela tuvo que introducirla en el currículo.

Carlos Alberto Libânio Christo. Conocido como Frei Betto.
Conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Es autor de 60 libros de diversos géneros literarios; Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores en 1986. Asesor de movimientos sociales, de las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 50 años y miembro de la RIET.
“Aprender a pensar” fue publicado en Cuba debate. Contra el terrorismo mediático

¿Por qué los denunciantes o alertadores de corrupción no somos una línea política roja (o morada)?

corrupcion
Un día después de estar en el Parlamento Europeo exponiendo mi caso y el de varios compañeros más, gracias a Esquerra Republicana de Catalunya (Jordi Solé) y Unidos Podemos (Javi Couso), la realidad española nos aplastó de nuevo. Después de la esperanza y la ilusión recogida en Bruselas, la sargento María Serrano se encontró desahuciada (su vivienda precintada) y yo recibí una notificación de la Sala V de lo Militar del Tribunal Supremo confirmando que el próximo 30 de octubre a las 10:30 horas resolverán el último de los recursos pendientes en su tribunal (hay más en el TC y en el TEDH). Con menos de dos semanas de antelación y solo un día después de volver del Europarlamento. Curioso.

En esta permanente amenaza, para los denunciantes de corrupción resulta imposible no preguntarse por qué no estamos en la agenda política o por qué no constituimos una línea roja (o morada) para los partidos políticos. Atesoramos años de sufrimiento a nuestras espaldas, injusticias, desahucios, deudas jurídicas, incontables mudanzas, situaciones penosas… pero nada de ello hace que los políticos nos consideren lo suficientemente relevante como para incluirnos en una negociación presupuestaria ni para calificarnos como una línea roja o ‘morada’. Y resulta desesperante, además de incomprensible.

Ello no quiere decir que no recibamos ayuda, de hecho, en el Parlamento Europeo estuve gracias a dos partidos políticos, Esquerra Republicana de Catalunya y Unidos Podemos, y en muchos otros foros políticos, autonómicos o locales, hemos sentido el mismo apoyo. Pero este soporte se diluye, incomprensiblemente, en el Congreso de los Diputados.

Pensemos en el último acuerdo entre el PSOE y Unidos Podemos. Conste que me parece un gran acuerdo, histórico diría, y que será necesario explicar a la ciudadanía la importancia de sostener o mejorar el equilibrio de fuerzas actual en las próximas elecciones (cuantos más escaños tenga el PSOE y menos Unidos Podemos, peores acuerdos se conseguirán para la ciudadanía; y a la inversa), pero ¿cómo puede ser que no estemos los denunciantes de corrupción y nuestra protección en dicho acuerdo? ¿Cómo puede ser posible que se nos olvide en un momento tan importante? La respuesta solo puede ser que somos intrascendentes políticamente hablando.

Quizás se deba a que no somos colectivo numeroso, por lo que no suponemos votos, o a que somos incómodos, pues solemos callar más bien poco. Lo desconozco, pero la protección de los alertadores y denunciantes de corrupción se antoja imprescindible en un país cuyas pérdidas por corrupción suponen entre 50.000 y 100.000 millones de euros al año, según diferentes estudios (la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, CNMC, la cifra en 90.000 millones de euros). Es decir, en España entre el 5% y el 10% del PIB se pierde en corrupción todos los años. De hecho, el coste del acuerdo PSOE y Unidos Podemos se cifra en unos 5.000 millones de euros, lo que supone unas 20 veces menos de lo que se pierde en corrupción.

Pero lejos de conseguirse la mencionada protección, la represión continúa. El último caso conocido es el cese de Macarena Olona, una abogada del Estado especializada en corrupción que trabaja en Mercasa. Cese que impediría a la misma declarar en el caso de corrupción investigado. Mercasa es una empresa pública en la que se sospecha de comisiones de 20 millones de euros que afectarían tanto al PP como al PSOE. Y que sea el Gobierno de Pedro Sánchez el que la cese huele bastante mal.

Europa aprueba una nueva directiva

Dado que los políticos españoles no han sido capaces de aprobar una ley de protección a los alertadores o denunciantes de corrupción (la propuesta existente de Ciudadanos de aprobarse sería catastrófica), será la Unión Europea la que previsiblemente apruebe una directiva al respecto. Directiva que debería suponer un antes y un después en España. Igual que es Europa la que alienta y premia a los denunciantes de corrupción, como es el caso de Ana Garrido, galardonada en este octubre de 2018 con el Premio Transparencia Internacional entregado en Dinamarca.

Los denunciantes esperamos que la aprobación de esta directiva suponga un cambio en el Gobierno socialista de Pedro Sánchez, un gobierno que, si bien en la oposición siempre resultó muy cercano a los denunciantes, en el poder está comportándose con nosotros igual que el Partido Popular, pues lejos de reparar el daño causado, a día de hoy ni tan siquiera contestan al teléfono. Comportamiento muy triste y muy habitual en los partidos políticos, especialmente el PSOE, pero que debe corregirse por propia iniciativa o en su defecto por la presión del resto de partidos políticos que les apoyan (Unidos Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya, PdeCAT…).

Los denunciantes de corrupción nos jugamos recuperar o no perder nuestras vidas ni nuestros futuros, pero los ciudadanos se juegan casi 100.000 millones de euros anuales.

Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra y autor de ‘El libro negro del Ejército español’.
Texto publicado inicialmente en Público

Emociones que cumplen 25 años en un suspiro

Premis mans enlaire
Parece un suspiro, pero no. Ya han pasado 25 años desde los primeros Premis Ones Mediterrània y tenemos esta edición del cuarto de siglo prácticamente aquí. Será en el Teatro Metropol de Tarragona y – como marca nuestra tradición- el primer viernes del mes de junio, que este año cae en día 7. Han pasado, como decíamos, 25 años y ya peinamos canas, pero mantenemos la ilusión de estos Premis tan intacta como el primer día.
O mejor dicho, aún más fuerte y eso que, de facilidades, tenemos muy pocas. Créanme, reconocer las personas y las entidades que son valientes, honestas, y luchadoras a favor del medio ambiente, los derechos humanos y la justicia social es sencillamente maravilloso, pero, salvando todas las distancias, es prácticamente también tan heroico como ellas.
Compartir unas horas muy intensas con estas personas tan extraordinarias es un honor y también un privilegio. Muchas se juegan la vida, la libertad, el puesto de trabajo o su patrimonio para dejar a todos un mundo mejor.
Además de esta oportunidad impagable de compartir tiempo y espacio con estas personas, hemos tejido muchas complicidades y muchas alianzas, hemos hecho de embajadores de la ciudad de Tarragona y la hemos situada en el mapa internacional del activismo y del medio ambiente .
Lo que quizás nos gusta más, sin embargo, es que año tras año, los Premis Ones Mediterrània son nuestro pequeño grano de arena para que estas personas y entidades no se sientan solas, sino que sepan que su esfuerzo, su desgaste y sus sacrificios personales son inmensos.
Es por eso que los Premis son también un gran aplauso a su labor que, en muchos casos, desempeñan a miles de kilómetros de distancia. Nos gusta muchísimo que, entre todos, les hacemos llegar nuestro calor.
Y así han ido pasando los años.
Este año, como decíamos, celebraremos en el Teatre Metropol este cuarto de siglo con 250 premios otorgados, todos de una enorme grandeza humana sin haber conseguido que la ciudad de Tarragona haga tan suyos los Premis como los sentimos nosotros.
Nos preguntamos por qué son más conocidos en Latinoamérica que en las instituciones de Tarragona y la respuesta igual es este sentimiento perpetuo de inferioridad de los tarraconenses, este complejo que todos sus activos están cargados de defectos y no. En ningún caso debería ser así. Tarragona puede hacer grandes eventos internacionales como éste y debería estar orgullosa, no acomplejada.
La ciudad está llena de personas y entidades que trabajan duro, que se dejan la piel para hacerla mejor, que plantean proyectos innovadores, que son creativas, que tienen la ilusión de trabajar por el bien común, que aportan ideas, sensibilidad y energía y sobre todo, ganas de salir adelante.
Sin embargo, la inmensa mayoría de medios de comunicación públicos, pagados con el dinero de todos, no se dignan a dedicar ni treinta segundos a todas estas personas que lo merecen, sin duda, mucho más que un montón de informaciones que no son noticia en absoluto.
Pero este año celebramos 25 años y no es tiempo de refunfuñar, sino de celebrar. Será una gran fiesta, más llena de calor que nunca, tan a rebosar de buena gente como siempre. ¡Estaréis en nuestros corazones!

Ángel Juárez es presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red de Escritores por la Tierra

La artista Amparo Sánchez, mención especial de la RIET en los Premis Ones Mediterrània

AMPARO2
La cantante, compositora y productora Amparo Sánchez es una de las pioneras de la música de fusión en España, además de uno de los máximos exponentes del movimiento conocido como mestizaje musical. Fue el alma mater del mítico grupo Amparanoia, que editó ocho discos e hizo giras multitudinarias por España, Europa y América Latina, hasta que en 2008 inició su carrera en solitario. Es una las pocas artistas españolas que han sido reconocidas con el prestigoso World Music Award de la BBC, galardón que recogió en 2005 como mejor banda europea. Aunque todavía le queda mucha carrera por delante, a día de hoy ya se la puede considerar como un icono de la música española de las últimas décadas.
Pero más allá de su trayectoria artística, hay que poner en valor el nombre de Amparo Sánchez porque desde sus inicios ha estado muy involucrada en la defensa de los derechos humanos y muy comprometida con todo tipo de temas sociales. Siempre ha entendido la música como un medio para cambiar el mundo, y eso es algo que se ve reflejado en sus letras. De esta manera, Amparo Sánchez ha impulsado múltiples campañas solidarias y ha participado en muchas de ellas como colaboradora. Ha estado involucrada en proyectos contra el racismo, en defensa de la cultura solidaria y de ayuda para las mujeres víctimas de violencia sexual en África, entre muchas otras. El feminismo es otro de sus principales caballos de batalla, y por ello fue reconocida con un Premio Meridiana, otorgado por el Instituto Andaluz de la Mujer a personas que defienden la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres.
Otro de los puntos destacados de su carrera tuvo lugar en 2014, cuando publicó el libro ‘La niña y el lobo. Vivir para contarlo, una historia de violencia machista y superación’. En esta obra, Sánchez explica sin tapujos su experiencia real como víctima de malos tratos, que sufrió desde los 14 hasta los 24 años. ‘La niña y el lobo’ es mucho más que un testimonio real: es una historia de superación y esperanza, que consigue convencer a sus lectores de que es posible abandonar los miedos, la culpa o la vergüenza y romper con el maltratador. Que una artista famosa y con tanto éxito como ella reconociese que había sido víctima de la violengia de género ayudó a muchas mujeres anónimas que también han padecido el mismo drama a hacerse más fuertes y poner fin a su situación.
Se le otorga un Premi Ones por haberse convertido en un icono de la música española, por desarrollar una carrera artística en la que el feminismo, los valores humanitarios y la ecología siempre han tenido un gran protagonismo, y por utilizar su prestigio para impulsar campañas solidarias a favor de las personas más desfavorecidas.

Lengua contaminada

caribeEn el vasto y variado universo territorial de nuestra lengua, quizás el mejor ejemplo transcultural que podemos encontrar es el Caribe, islas y tierra firme, llamado con justicia el Mediterráneo de América; un espacio del cual no podemos separar a Mesoamérica.

Y porque es una cultura híbrida, cabe todo y nunca sobra nada, como en el suculento bucán que Alejo Carpentier recuerda en El siglo de las luces, cerdos salvajes cocinados sobre brasas, con los vientres abiertos rellenados de codornices, palomas torcaces gallinetas y demás volatería, “consustanciándose el sabor de la carne oscura y escueta con el de la carne clara y lardosa, en un bucán que fue Bucán de Bucanes”.

Una palabra, una entre miles, bucán, que los arawakos insertaron en el español de los conquistadores, de donde resultó bucanero, y que ya no nos preguntamos de dónde viene: de este territorio aborigen de portentos verbales.

Una primera fusión caribeña antes del encuentro con el náhuatl y el maya. Fernández de Oviedo, llama areitos, del taíno, a las fiestas ceremoniales de los aborígenes mesoamericanos.

La gran cocina de lenguas. Y esa mezcla bullente es europea, americana y africana: ni el Caribe, ni tampoco América, se explicarían sin esa presencia abigarrada y tumultuosa de los esclavos negros, y luego de los zambos y mulatos, que no pocas veces se oculta o se disfraza.

Toda América, tan lejana y cercana a la vez en sus distintos territorios, fue formando también su lengua por capas superpuestas. “No existe un estilo puro, porque no existen lenguas puras”, dice Vargas Llosa al hablar del Inca Garcilaso. Lo que existe, cuando hablamos del español, es una lengua contaminada.

En 1519, al llegar Cortés a la isla Cozumel, camino a las costas de Veracruz, recibe noticia, por medio del indio Melchor, “que ya sabía un poco de castellana”, según Bernal Diaz del Castillo, de dos españoles sobrevivientes de un naufragio ocurrido ocho años atrás, quienes ahora viven entre los mayas de Yucatán, el fraile Gerónimo de Aguilar y el soldado Gonzalo Guerrero.

Una vez rescatado, el fraile se fue con Cortés para servirle de traductor, y el soldado rechazó el viaje y se quedó con los mayas, amancebado ya y con tres hijos.

Melchor, el indígena, igual que Aguilar el español, son traductores. La persona que traducía o interpretaba, yendo y viniendo de un idioma a otro, recibía el nombre del instrumento del habla: lengua. Y también se le llamaba lenguaraz, que ahora aplicamos al deslenguado. Una de esas lenguaraces es Malinalli Tenépal, doña Marina, la Malinche, tan difamada en la historia, la esclava náhuatl regalada como tributo de guerra a Cortés. Debía su nombre, Tenépal, precisamente a que era “persona que tiene facilidad de palabra”. Conocía los diversos idiomas del sur de México, y era, por tanto, lengua de su pueblo. Y de traductora de Cortés pasó a traidora en la historia oficial.

Las lenguas indígenas mezclan sus aguas con el español y en medio de la turbulencia de la historia, sangre, violencia, imposición, vasallaje, terminan

enriqueciéndolo.

Y los esclavos africanos dejaron también las palabras. Sus lenguas, dispersas, desarraigadas, nunca tuvieron oportunidad de sobrevivencia; pero las americanas continúan muchas de ellas vivas, y conviven con el español, en unos casos a la par, como el guaraní en Paraguay, en otros de manera segregada, como en Guatemala, donde los mayas quiché representan el cuarenta por ciento de la población, pero las estructuras sociales siguen siendo tan feudales como en tiempos de la colonia.

El español fue la lengua adelantada de las cédulas reales y de los sermones, de los memoriales y de las crónicas, de las poblaciones y reducciones aborígenes, de los asentamientos de mulatos, de los peones en los reales de minas, en las haciendas de añil y cacao y en las plantaciones de caña de azúcar, y será la lengua de los criollos y sus proclamas de independencia. Una lengua necesariamente contaminada.

La lengua mestiza que encarna el Inca Garcilaso: mestizo “me lo llamo yo a boca llena” dice en sus Comentarios Reales. Y ese nuevo español suyo no podría existir sin el quechua, capaz de darle nuevas y distintas armonías.

Sor Juana, que es ella misma el barroco americano, mestiza en la lengua y criolla de nacimiento, conoce tanto el latín como el náhuatl, que insertaba en sus juguetes verbales, junto con giros zambos y mulatos, y abre así la lengua hacia la hondura revuelta de la ralea popular del virreinato.

Y la poesía de Darío, que descoyunta la lengua, es también el resultado de ese espíritu levantisco e inconforme que proviene de distintos nutrientes, una lengua que en su permanente rebeldía nunca es ya la misma de la generación anterior, en la literatura y en la vida, en los libros y en la calle.

Hoy sabe recibir del inglés, como supo recibir y asimilar los embates del árabe por siglos. Avanza por encima de los muros fronterizos hacia Estados Unidos, y se viste de términos en inglés, igual que en el río de la Plata se vistió con el italiano y otras lenguas inmigrantes. Un lunfardo del norte, y un lunfardo del sur. Pero no es agonía, sino novedad.

Transgredir es traspasar los límites. Traspasar es trascender. No habría Miguel Angel Asturias sin la imaginería maya en que amamanta su prosa, ni César Vallejo ni José María Arguedas sin los hondos subterráneos del quechua, ni Augusto Roa Bastos sin las dulces sonoridades del guaraní, ni Luis Pales Matos ni Nicolás Guillén sin el ritmo ardiente de los tambores africanos, ni García Márquez sin las voces revueltas del Caribe desbocado de los vallenatos y las cumbiambas.

Una lengua que va de un lado a otro, sin descanso, que toma lo que puede de donde puede, que vive del atrevimiento porque desprecia los límites. Una lengua viral que rompe fronteras de manera agresiva y nos identifica en su asombrosa multiplicidad. Una lengua de la que nos llenamos la boca, como el Inca Garcilaso.

Córdoba, Argentina, abril 2019
www.sergioramirez.com
www.facebook.com/escritorsergioramirez

http://twitter.com/sergioramirezm

Sergio Ramírez es miembro de la RIET