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Noticias por etiqueta: Coronavirus


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La cultura no debe parar, y la política debe actuar

“La gala de los XXVI Premis Ones fue la más vista de la historia”, Ángel Juárez

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Es evidente que seguimos viviendo en una situación de crisis sanitaria realmente grave. Las muertes no han dejado de sucederse, y los agentes políticos no hacen nada al respecto. Desde el inicio de la pandemia no se han ejecutado políticas inteligentes, a ningún nivel, que de verdad salven vidas.

Salvar vidas. Esta es la misión, la cual los políticos parecen no entender. Y no solo hablamos de medidas sanitarias, que también, requerimos acciones en todos los ámbitos, como por ejemplo, en cultura. Leer más →

Mare Terra, reinventarse para seguir luchando

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Quizás suena redundante decir que estamos sufriendo una pandemia, pero es importante contextualizar. Nos encontramos en una situación de incertidumbre, de cambios e incógnitas. Una situación de crisis que nos ha obligado a cambiar nuestras formas de vida y  a adaptarnos a una “nueva normalidad”.

Aunque no debemos confundir el cambio con el paro. No es cuestión de dejar de trabajar, sino de adaptación. Y de esto, el equipo de Mediterrània ya sabemos bastante. Ya son 30 los años ininterrumpidos trabajando, y os puedo asegurar que nunca ha sido fácil. De hecho, es muy difícil trabajar desde una posición de libertad e independencia. Somos conscientes que hay bastantes políticos y poderes económicos a los que les somos incómodos y rehúyen la colaboración. Nuestra única política es la de un mundo mejor, más solidario, ecológico  sostenible. Esa es la ideología en la que creemos y que defendemos. Leer más →

Covid-19, cuando ser gobernado por la ultraderecha es un factor de riesgo

Indígenas de los grupos étnicos YeKuana y Yanomami llegan a Auaris, Brasil, para recibir atención médica de las Fuerzas Armadas JOÉDSON ALVES / EFE

Indígenas de grupos étnicos YeKuana y Yanomami llegan a Auaris, Brasil, para recibir atención médica
JOÉDSON ALVES / EFE

El mundo asiste impotente a la imparable expansión del covid-19, que ya suma más de 540.000 fallecidos y casi 12 millones de personas contagiadas. Aunque es pronto para saber las causas exactas por las que el virus se propaga con mayor virulencia en unos países que en otros, lo cierto es que no todos los gobernantes parecen haber sido igual de diligentes. Casualidad o no, los gobiernos de ultraderecha se muestran, aparentemente, más proclives a la expansión de la pandemia, de hecho, los tres países con mayor número de fallecidos son los Estados Unidos de Donald Trump, con 130.000 fallecidos; el Brasil de Jair Bolsonaro, con más de 65.000, y el Reino Unido de Boris Johnson, con más de 44.000. Tres países gobernados por ultraderechistas que compartieron la misma actitud ante el virus: negligencia y temeridad.

La ultraderecha ante el coronavirus

No cabe duda que el covid-19 fue un tsunami que arrasó el planeta sin que la mayoría fuéramos conscientes de su magnitud, a lo que ayudó que los datos reportados del comportamiento de la pandemia en China tuvieran poco que ver con lo que después sucedió en el resto del planeta, como en Italia. Porque en Italia comenzó –y cambió– todo. Esto no significa que tengamos que dudar de los datos reportados de China, pues queda mucho por saber sobre la enfermedad y su transmisión. Por ejemplo, en los últimos días se han publicado noticias que alertan sobre la variedad de cepas y su distinto comportamiento –el rebrote producido en Corea del Sur pudiera ser hasta seis veces más contagioso que el producido entre febrero y marzo de este año– o sobre la posibilidad de la transmisión del virus por el aire –en contra de lo que sostiene la OMS–. Son informaciones con las que hay que ser prudentes, pues todavía no han sido contrastadas, pero demuestran que falta mucho por conocer sobre el virus.

Los países negligentes comparten algo en común: la ultraderecha. Trump, Bolsonaro o Johnson desafiaron con temeridad el sentido común una vez conocida la potencial gravedad de la pandemia e incluso llegaron al extremo de propagar bulos y caer en teorías de la conspiración

Es cierto que la expansión del virus se vio favorecida por la sorpresa inicial y por la actual tendencia al desmantelamiento de los estados en el mundo capitalista –especialmente el tejido público–, lo que ha provocado que los gobernantes parezcan más asesores de las multinacionales que gestores de los ciudadanos, pero resulta innegable que no todos los países respondieron igual. En Europa, por ejemplo, España fue de los países de más lenta reacción, mientras que Portugal, su vecina, fue de los más rápidos. Porque hubo países más rápidos y más lentos, pero también los hubo abiertamente negligentes. Estos países negligentes comparten algo en común: la ultraderecha. Los mencionados Donald Trump en Estados Unidos, Jair Bolsonaro en Brasil o Boris Johnson en Reino Unido desafiaron con temeridad el sentido común una vez conocida la potencial gravedad de la pandemia e incluso llegaron al extremo de propagar bulos y caer en teorías de la conspiración.

Por ello, hoy Estados Unidos tiene casi tres millones de contagiados a un ritmo de 55.000 contagios diarios y 400 muertes el último día; Brasil supera el millón y medio de contagiados mientras mantiene un ritmo de más de 25.000 contagios y 1.000 muertos diarios durante la última semana, que bajaron a algo más 600 el último día analizado; y Reino Unido supera los 285.000 contagiados.

Un desastre absoluto que no solo es achacable a la pandemia, sino al que hay que añadir el efecto de la cepa ultraderechista. Incluso cuando no gobiernan. En España, por ejemplo, la ultraderecha y la derecha tradicional, cada día más ultra, han forzado al Gobierno a romper lo que en principio era un plan de desescalada prudente y acertado para priorizar la economía y los importantes meses turísticos en España de julio y agosto. Lo han conseguido en base a protestas en las calles y llamamientos a golpes de Estado por la ultraderecha e intentos de derrocar al Gobierno por parte del partido conservador tradicional, las élites y los medios de comunicación afines. Porque si bien es cierto que la reacción del Gobierno español fue lenta, su plan de desescalada era prudente. Un plan que finalmente no ha podido cumplirse totalmente y que podría tener consecuencias desastrosas en los próximos meses.

Otros gobiernos ante el virus

Frente al caos de la ultraderecha, encontramos la agilidad de gobiernos como El Salvador o Portugal, el experimento de Suecia, la diligencia de Corea del Sur y, también, el gobierno de varios países liderados por mujeres: Finlandia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Noruega o Alemania. Ser mujer no ha asegurado una mejor gestión de la crisis, entre otras cosas porque en los gobiernos también hay mujeres ultras o con serias limitaciones –Jeanine Áñez en Bolivia o Isabel Díaz Ayuso en Madrid, por ejemplo–, pero lo cierto es que frente a la imagen y gestión del líder ultraderechista, histriónico, conspiranoico y beligerante hasta el delirio, la gestión y la imagen de otros gobernantes más moderados y muchas mujeres en puestos de relevancia ha diferido bastante.

Ser gobernado por ultraderechistas en tiempos de pandemia es una invitación a la desgracia, incluso para los propios ultraderechistas, pues Boris Johnson fue ingresado por covid-19 y Jair Bolsonaro acaba de dar positivo

Pensemos en Donald Trump recomendando el uso de desinfectantes, Jair Bolsonaro manifestándose a caballo, Boris Johnson ausentándose de los cinco primeros gabinetes de crisis al comienzo de la pandemia o Javier Ortega Smith acudiendo a un acto multitudinario con síntomas de la enfermedad, ejemplos todos ellos de hasta qué punto la ultraderecha ha sido temeraria y negligente frente a la pandemia.

Frente a esta imprudencia, incluso frente a los tradicionales gobiernos basados en la testosterona –por ejemplo, el enfoque de Pedro Sánchez en España, un presidente nada cercano a la ultraderecha, se ha basado en lo belicista: militares en ruedas de prensa y en las calles, lenguaje bélico…–, podemos destacar un liderazgo femenino mucho más empático y cercano. Y, también, en la mayoría de los casos, más responsable: Ángela Merkel en Alemania, Jacinda Ardern en Nueva Zelanda, Sanna Marin en Finlandia, Mette Frederiksen en Dinamarca, Erna Solberg en Noruega o Katrín Jakobsdottir en Islandia cuentan con gestiones elogiadas a nivel mundial.

Tener una mujer al frente de un gobierno no asegura tener una mejor gestión de una crisis que tener un hombre –pensemos en la agilidad de António Costa en Portugal o Nayib Bukele en El Salvador–, aunque quizás sí favorece tener una gestión más empática y cercana, pero de lo que no parece quedar duda es que ser gobernado por ultraderechistas en tiempos de pandemia es una invitación a la desgracia. Incluso para los propios ultraderechistas, pues Boris Johnson fue ingresado por covid-19 y Jair Bolsonaro acaba de dar positivo.

 

Luís Gonzálo Segura

Luís Gonzálo Segura

Miembro de la Red Internacional de Escritores por la Tierra

Escritor y ex-militar español

Tubo el coraje para denunciar los abusos del Ejército Español en un libro

Transición ecológica hacia una sociedad biocentrada

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Para comprender el significado del coronavirus, tenemos que encuadrarlo en su debido contexto, no verlo aisladamente bajo la perspectiva de la ciencia y de la técnica siempre necesarias. El coronavirus viene da la naturaleza, contra la cual los seres humanos, particularmente a través del capitalismo global desde hace siglos, lleva a cabo una guerra sistemática contra esta naturaleza y contra la Tierra.

El capitalismo neoliberal gravemente herido

Concentrémonos en la causa principal que es el orden capitalista. Conocemos la lógica del capitalismo. Él se caracteriza por explotar hasta el límite la fuerza de trabajo, por el pillaje de los bienes y servicios de la naturaleza, en fin, por la mercantilización de todas las cosas. De una economía de mercado hemos pasado a una sociedad de mercado. En ella las cosas inalienables se transforman en mercancía: Karl Marx en su Miseria de la Filosofía de 1847, lo ha descrito bien: «Cosas intercambiadas, dadas pero jamás vendidas… todo se ha vuelto venal como la virtud, el amor, la opinión, la ciencia y la conciencia… todo se ha vuelto vendible y llevado al mercado». Él llamó a esto el “tiempo de la corrupción general y de la venalidad universal” (ed. Vozes 2019, p. 54-55). Es lo que se implantó desde el fin de la segunda guerra mundial. Leer más →

Con permiso de…

residencias

Con permiso de Pedro Sánchez, de Quim Torra, de Díaz Ayuso, de Pablo Iglesias, y de toda la clase política. Es innegable que nos ha cogido a todos por sorpresa, nunca imaginamos que viviríamos una pandemia, que unas consecuencias así podían suceder. No necesitamos más películas catastrofistas de Hollywood, o ficciones del fin de la tierra.  Ahora son nuestras vidas y como dice el dicho, una vez más “la realidad ha superado la ficción”.

La pregunta que debemos hacernos ahora es: “¿Hemos estado a la altura?”. La población, en su mayor parte, ha demostrado ser responsable y ha cumplido con todas las normas dictadas por el gobierno durante el confinamiento. Era algo completamente nuevo y desconocido para todos, pero sinceramente, estoy convencido de que hemos pasado la prueba. Se queda en el aire otro debate sobre hasta dónde llegan los límites de nuestras libertades, nuestros derechos, o las limitaciones de movimientos, etc. Son muchos los interrogantes para un próximo artículo.

Pero no puedo decir que la clase política haya estado a la altura de la situación, nos han fallado. Y hablando de esto debo decir que mi intención no es abrir ningún debate político, quiero hablar de palabras y valores tan sagrados como es la dignidad, la decencia, como es la justicia social y, por supuesto, y sin ninguna duda, los derechos humanos. Mi familia y yo hemos perdido a una persona de forma totalmente indigna y violando completamente todos sus derechos. Mi objetivo ahora es recuperar la dignidad que merece mi madre y todas las personas que, como ella, que se han ido de la forma más triste posible. Recordemos que las cifras que escuchamos o leemos o vemos en los diagramas todos los días en los medios de comunicación no son de la bolsa, ni del Ibex 35, que quizás les importan más a algunos, son cifras de muertos o contagiados. Muertos que se han ido injustamente, son personas, son vidas.

Nuestra sociedad tiene una gran deuda con las personas mayores que han muerto. No las podemos recuperar, pero si dignificar su muerte. Estas muertes no pueden quedar en saco roto, deben servirnos para hacer autocrítica y mejorar. Miremos lo sucedido en las residencias como una lección, investiguemos, estudiemos y no dejemos que esto vuelva a ocurrir.

Por estos motivos yo y la Plataforma Afectados por Coronavirus reivindicamos y exigimos:

  1. Que las residencias pasen a gestión pública.
  2. Una auditoría independiente sobre lo sucedido en geriátricos y residencias de toda España y de su estado actual, para identificar que es lo que ha fallado.
  3. Analizando los resultados de la auditoría independiente, actualizar la normativa y reforzar los controles vigentes para que sean más efectivos.
  4. Los ministerios, consejerías y departamentos de sanidad deben tener una mayor implicación en residencias de ancianos. Debemos recordar que son personas frágiles que necesitan más protección.

Y repito, esto no es con ánimo de venganza, es para mejorar el futuro. Esto no va de ideologías, ni es ningún tipo de movimiento político. Quien crea eso se equivoca. Son personas insolidarias y no dejan de ser cómplices de las negligencias. Lo único que pedimos es información y transparencia, y quien quiera seguir tapando todo lo ocurrido, entenderemos que también es cómplice.

Personalmente, y con o sin permiso de… seguiré trabajando y denunciando, aunque para alguien nunca sea el momento, porqué la dignidad, la justicia y la solidaridad no tienen color, son derechos humanos.

Y, para terminar, recomiendo a todos los afectados y afectadas que no se queden ya en casa y emprendan acciones como yo he hecho, porqué el mejor homenaje que podemos ofrecer a nuestros fallecidos es dignificar sus muertes restaurando la justicia social.

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Ángel Juárez

Presidente de Mare Terra, de la Coordinadora de Entidades de Tarragona y de la RIET

Portavoz de los afectados por COVID-19 de la plataforma afectadoscoronavirus.org